Hilo Musical

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Artículo ectópico en El País

octubre 25th, 2010 · No Comments · Sin categoría

Este blog es un erial. Lo retomaré, pero estos días ando en otros asuntos. Cuelgo tres artículos para mantener un poco de actividad cerebral, aunque sea comatosa.

El primero lo escribió Helena Belmonte. Se trata de un artículo que es algo así como un embarazo ectópico: lo escribió pero no se publicó, porque salió uno más grande de Xavi Sancho en el mismo diario.

Neurosis de viejoven

Un joven que se siente viejo y un viejo que quedó anclado en la juventud. Un parque de atracciones, fiestas clandestinas y una chica con coleta alta y que dice “ ¿Sabes?” al final de cada frase ambientan la colorista Hilo Musical (Alpha Decay), la primera novela del periodista Miqui Otero (Barcelona, 1980), que narra la historia actual de un postadolescente desnortado con la emoción de un estribillo de Prefab Spout y una chispa que podría llenar una casa entera de risas. “ Tenía claro que quería escribir una novela divertida” , señala Otero. “ Hay situaciones tan absurdas que solo se pueden explicar desde el humor” comenta el autor, que opina que la guerra civil acabó con la
comedia en la literatura española. “ Todavía llevamos el traje gris de la trascendencia” , dice.

“ Tristán es una versión idiota de mi mismo cuando era joven” , señala, cigarrillo en mano y entre risas, el autor. El protagonista es un “ viejoven” , es decir, “ un nostálgico prematuro” . Algo que según apunta Otero es habitual en los que crecieron en los 80. “ Tenemos 30 años y sentimos una nostalgia terrible de cuando teníamos 8, en vez de disfrutar de lo que estamos viviendo” , apunta.

Inocente, un músico sesentón de rock que estuvo a punto de triunfar con su grupo Los Famosos, es el otro personaje clave en la novela. Un “ viejojoven” que pasa los días emborrachándose y lamentando lo que pudo haber sido. “ Hay una mitificación de la juventud que hace que la gente envejezca mal y que los señores se hagan mechas lilas y lleven zapatillas de colores raros cuando tienen que ir vestidos como Dios manda” , explica.

La novela también es una revisión del tardofranquismo desde una perspectiva pop, que según Otero significa “ explicar las cosas desde el margen” . En este caso, a través de los recuerdos de Inocente, que en aquella época compartía un piso ruinoso en el decadente Gótico barcelonés y trabajaba de cualquier cosa para poderles comprar guitarras
eléctricas a los marineros norteamericanos que amarraban en el puerto.

Hilo musical también es la historia del desengaño. Tristán, que llegó a la facultad de periodismo ilusionado, se pasea por los pasillos atolondrado, distrayéndose con los bolis de colores que las chicas de la clase usan para recogerse el pelo, hasta que encuentra otra alma perdida para encerrarse en un coche a escuchar, botella de Martini en mano, la misma cinta de cassette una y otra vez.

La elección de la primera persona está al servicio de lo que él llama anticinismo. “ Me gustan las personas que se maravillan con las primeras veces” , señala. “ Ahora la gente a menudo está de vuelta antes de disfrutar del camino de ida” , explica. “ Vivir las cosas es importante y es bonito” , explica. “ En los ochenta yo era un niño pero me llegaron los
ecos y coletazos de la generación de los 80, que estaba lacrada por el malditismo. La lacra de la nuestra es el cinismo.”

Otero se agarra al humor de David Sedaris o Georges Saunders y al de Kiko Amat y Francisco Casavella en el ámbito nacional. Su aventura narrativa acaba de despegar pero todo apunta a que irá para largo. Además de colaborar en el libro de Jordi Costa sobre comedia americana, el año que viene publicará su segunda novela. “ De esta solo puedo explicar que tiene que ver con mi obsesión por el retrofuturo. Por la promesa de cómo
sería todo y que desemboca en el desencanto” .

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