Hilo Musical

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Me gustó más el tráiler

septiembre 6th, 2010 · No Comments · Sin categoría

Ver un trailer es como escuchar a ese amigo, tocado por las musas de la labia, que sale del cine e INSISTE en explicarte los mejores momentos de una peli . De tal modo que ir luego a verla parece una pérdida de tiempo al lado de seguir de cañas con él para que te explique trailers, resúmenes reconcentrados de vivencias, de otas aventuras suyas o vividas por él.
Los trailers suelen ser cápsulas hiperfibradas narrativamente, que a menudo convierten los largometrajes en chorizos anémicos que parece que nunca acaban. Incluso las películas más malas, suelen anunciarse con grandes teasers que ofrecen un horizonte de tortas, encamamientos varios, desnudos y explosiones. Trailers que provocan la ilusión de la vida como tráiler, la vida minada de clímax: sin domingos por la tarde, sin resacas, sin abandono.
Quise juntar los tags “amigo” y “trailer” cuando pedí a unos cuantos individuos especialmente queridos, amigos fundamentales y únicos, que me regalaran teasers de la novela. Que condensaran ese inventario de obsesiones trenzadas en una historia fantasiosa. Que comprimieran en 20 segundos su visión del Hilo musical.
Y han sido dos los talentosos amigos que, de momento, me han enviado sus cápsulas.
Lope Serrano, de la explosiva productora CANADA, figuras de porcelana – rocanrol – purpurina en cuerpos de chicas, optó por esa estética de fuegos naturales y artificiales. Por una pieza que suena a apertura tranquila, pero con trompetas, de peli de Powell y Pressburger. La vocación clásica de la novela, su facilidad de opereta, sus personajes de rasgos claros como de dibujos animados, el intento de una elegancia que no volviera el libro impermeable a la fricada, están ahí. Todo con el pulso pirotécnico, elástico y precioso de todo lo que hace Lope.
El ritmo más pulp, los besos de tornillo, las mujeres neumáticas, los adjetivos cliché. La novela de iniciación como montaña rusa vivida en primera persona, con guitarras aplastadas y ojos que espían por una mirilla forzada, están en la pieza de Luis Carrizo. El viaje a toda leche por la carretera, convertida en surco de vinilo de la mejor canción. Una falso trailer que convierte Hilo en una de esas obras de las sesiones Grindhouse, proyectdas en autocines donde los jóvenes se intentaban tocar por debajo de los jerseis de angora -por encima: un punto; sujetador: dos, y piel: tres o infinito-. Eso y el descenso y la subida, los bucles narrativos, como promesa de acción y pálpito de la emoción de la primera vez.

Dos grandes amigos y dos preciosas mixtapes visuales de lo que podría ser la novela.
Si a muchos, a la salida del cine, los mismos que resaltan la dirección de fotografía, les gusta más el libro que la película (aunque sea un guión original), en este caso muchos podrían preferir estos tremendos trailers a la novela en sí.

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